La Displasia del Codo

Definición
 
La displasia del codo es una anomalía del desarrollo de esta articulación durante el crecimiento de los jóvenes cachorros. Es una de las causas más frecuentes de cojera del miembro anterior. En realidad, agrupa a tres afecciones distintas: La fragmentación del proceso coronoide medial (FPCM), la osteocondrosis disecante del condillo humeral medial (OCD), y la no unión del proceso ancóneo (NUPA). Todas estas afecciones, con nombres técnicos, afectan a la articulación del codo y se traducen en un mal enfrentamiento de las superficies articulares y/o el desarrollo de excrecencias óseas a nivel de las zonas habituales de roce.

 Un perro afectado de displasia del codo, presentan una o varias de estas enfermedades. Realmente la displasia del codo se ha estudiado recientemente. Numerosos interrogantes subsisten y, en comparación con la displasia de cadera, la displasia del codo sigue siendo poco conocida. Sin embargo, la frecuencia en el Labrador es del 15 al 20%. En esta raza la displasia del codo es tan frecuente como la displasia de la cadera. En los machos aparece con mas frecuencia que en las hembras. Finalmente, existe una correlación entre la displasia de cadera y la displasia del codo, un mismo animal puede presentar las dos afecciones.

 
Clasificacion de los grados de displasia
 

El dictamen se encuadrará en la siguiente clasificación, siguiendo la norma del IEWG (Grupo Internacional de Trabajo sobre Displasia de Codo):

  • 0: Sin signos de artrosis. Buena congruencia articular.
  • 1: Artrosis leve (osteofitos de menos de 2 mm. , esclerosis ligera de la escotadura troclear) , y/o leve incongruencia articular.
  • 2: Artrosis moderada (osteofitos entre 2-5 mm. , esclerosis marcada), y/o incongruencia articular obvia.
  • 3: Artrosis severa (osteofitos de más de 5 mm.), y/o evidencia de enfermedad primaria (Proceso Ancóneo No Unido, Proceso Coronoides Fragmentado, OCD Cóndilo Humeral, Mineralización de Tejidos Blandos Caudal al Cóndilo, etc).
 
Aspectos clínicos
 
Sintomatología
 
Sea cual sea la afección en cuestión (FPCM, OCD, NUPA), los sujetos afectados son siempre perros jóvenes en pleno crecimiento, a veces desde los primeros meses de existencia. Los síntomas son cojeras de intensidad y duración variables, que sobrevienen por crisis más o menos frecuentes, que se agravan en caso de ejercicio sostenido. También se observa una rigidez pasajera al levantarse, que disminuye con la actividad y aumenta con el ejercicio intenso.
 
El miembro se mantiene en ligera rotación externa y ligeramente separado. Con frecuencia, la afección es bilateral. La presión de la articulación puede producir inflamación o dolor. La manipulación del codo es dolorosa, especialmente durante la extensión, para la fragmentación del proceso coronoide medial y la osteocondrosis disecante de cóndilo humeral medial, y durante la flexión, para la no unión del proceso ancóneo. El Labrador, en general como todas las razas de crecimiento rápido, está predispuesto a padecer la displasia del codo. Parece verse afectado con mayor frecuencia por la osteocondritis del cóndilo humeral medial y por la fragmentación del proceso coronoide medial. Estas dos afecciones muestran los mismos síntomas, anomalías radiográficas similares y con una frecuente coexistencia.
 
Diagnóstico
 
El diagnóstico siempre es radiológico. A menudo, son necesarias varias tomas desde varios ángulos, para tener una representación de todas las estructuras que intervienen en esta articulación compleja como es el codo. Al igual que para la displasia de la cadera, la edad del sujeto tiene una gran importancia, por ello no es posible declarar indemne a un perro demasiado joven. Para la displasia del codo, se recomienda con frecuencia esperar entre 6 y 8 meses.
 
Los examenes radiográficos no suelen ser bastantes sensibles como para detectar pequeños fragmentos o ligeras modificaciones articulares. La artroscopia o la artrotomía pueden utilizarse en primera o segunda instancia, si existe duda sobre las radiografías.
 
Otros exámenes, como el escáner o la resonancia magnética, son interesantes para evaluar las lesiones cartilaginosas, pero se usan con menor frecuencia.
 
Tratamiento
 
La afección se declara sistemáticamente en los sujetos jóvenes, sin embargo, el diagnóstico suele ser tardío. El tratamiento es, ante todo, quirúrgico, y la técnica varia según el tipo exacto de la afección en cuestión.
 
Cuando la cirugía no puede aplicarse, se recetará un tratamiento paliativo. Se trata de un tratamiento medicamentoso antiinflamatorio y antiálgico, que limita el déficit funcional, pero no permite corregir la articulación defectuosa.
 
En cualquier caso, se aconsejan medidas de manejo. Conviene evitar el sobrepeso, limitar el ejercicio, y optar por los esfuerzos  poco intensos y de larga duración, como el jogging, en lugar de los esfuerzos breves e intensos, como el sprint.
 
Aspectos genéticos
 
Al igual que en el caso de la cadera, se trata de una enfermedad con base genética  en la cual se producen anomalías durante el desarrollo del cachorro que afectan a la articulación del codo, si bien con esta denominación se engloban dos entidades patológicas distintas:
– No unión del proceso anconeo
– Fragmentación de la apofisis coronoides.
 
Ambas patologías son lesiones primarias que se estabilizan hacia el año de edad, dando lugar de forma secundaria a la aparición de procesos osteoartrosicos en la articulación del codo.
 
La causa genética y los factores ambientales son los mismos que para la displasia de cadera; en consecuencia los métodos para la erradicación y control de la enfermedad también serán los mismos, es por ello la necesidad del examen radiografico de los ejemplares destinados a la reproducción. En el caso del codo, él numero de ejemplares que padecen la enfermedad y pueden ser asintomaticos es incluso mayor que para la cadera, de ahí la necesidad de los exámenes complementarios.
 
La BVA recomienda la realización de tres radiografías: una lateral del codo en extensión, otra lateral del codo en flexión, y la tercera craneo-caudal del codo en extensión. Las radiografías se evalúan de forma independiente a la búsqueda de lesiones primarias (osteocondritis) o secundarias (osteoartrosis). Cada codo se interpreta de forma independiente, siendo la calificación de 0 correspondiente a la normalidad absoluta, el valor 1 se adjudica cuando hay ligeros cambios en la articulación  pero no suficientemente notorios como para eliminar el sujeto de los programas de cría, los valores 2 y 3 corresponden a displasia de codo moderada y severa respectivamente.
La no unión del proceso anconeo se suele presentar de forma bilateral en ambos extremos proximales del cubito, se manifiesta entre los 5 y 7 meses de edad, causa dolor a la flexión y la extensión, atrofia muscular y cojera, además se nota una crepitación de la articulación debida a la inestabilidad.
 
El proceso coronoides fragmentado es más difícil de diagnosticar radiograficamente, ya que suele coexistir con una osteocondritis del epicondilo humeral. Además de la cojera, que se inicia de forma paulatina, aparecen dolor a la flexión y la extensión, crepitación articular y desviación de la extremidad hacia fuera al caminar.
 
El tratamiento dependerá de la severidad de las lesiones y su naturaleza. El tratamiento medico incluye la restricción del ejercicio, control del peso y terapia con antiinflamatorios, con buenos resultados. El tratamiento quirúrgico consiste en la extracción de los  fragmentos de cartílago o hueso desprendidos y estabilización de la articulación para evitar el dolor.
 
La osteocondritis disecante  de la articulación escapulohumeral también podría estar englobada aquí, aunque la causa genética de esta no esta aclarada. En este caso se forma un colgajo de cartílago como consecuencia del desarrollo anormal del hueso subcondral. Este colgajo cartilaginoso no puede nutrirse ni cicatrizar al estar desprendido y cae dentro de la articulación, creando la consiguiente cojera debida al proceso álgido.
Otras osteocondritis pueden producirse en la articulación de la rodilla, afectando el condilo femoral, e incluso en la articulación del tarso creando los respectivos casos de artrosis.
Finalmente, la alimentación es un factor importante, la sobrealimentación, el exceso de calcio, las carencias de vitamina C deben de evitarse.
 
Dada la transmisión genética de la enfermedad, sería conveniente hacer un reconocimiento sistemático y apartar de la reproducción a los sujetos afectados.  
 
 

Dejar un comentario